 INTRODUCCIÓN
Mamífero, nombre común que se aplica a cualquier animal de sangre
caliente (más apropiado es el término homeotermo, es decir, cuya
temperatura corporal permanece constante independientemente de las condiciones
ambientales). Es la clase a la que pertenece el ser humano y las especies que
la componen presentan las siguientes características: el cuerpo recubierto
de una cantidad variable de pelo, existencia de glándulas mamarias, y cavidad
corporal dividida en dos partes (cavidad torácica y cavidad abdominal)
por medio de una membrana musculosa denominada diafragma, la cual desempeña
un papel muy importante en la respiración. Muestran además gran
desarrollo de su sistema nervioso, sobre todo de la parte frontal del encéfalo,
con la formación de una corteza cerebral que se ha traducido en un desarrollo
mayor de la inteligencia; por otro lado, tienen un único arco aórtico
del corazón en el lado izquierdo del cuerpo, presentan una articulación
especial entre el hueso de la tibia y los huesos del tarso en el tobillo, y poseen
tres huesecillos auditivos (martillo, yunque y estribo) en el oído medio.
Por último, la mandíbula está compuesta por un solo hueso,
el maxilar inferior o dentario, que se articula con el hueso escamoso de la mandíbula
superior. La mayoría de los miembros del grupo tienen cuatro extremidades
que pueden adaptarse a la natación (como en las focas) o al vuelo, como
las alas de los murciélagos. Por el contrario, otros mamíferos sólo
tienen un par de extremidades que, en algunos casos, se han reducido hasta convertirse
en apéndices vestigiales (como es el caso de las ballenas) o se han perdido
para siempre, como en la vaca marina. Todos los mamíferos, excepto los
monotremas (que ponen huevos), paren crías vivas (viviparismo), que pasan
las primeras fases de su desarrollo embrionario dentro de una cavidad del cuerpo
de la madre (véase Desarrollo). Algunos mamíferos nacen en un estado
bastante indefenso, mientras que otros son capaces de andar e incluso correr al
poco tiempo de nacer. El tamaño de los mamíferos varía mucho:
el más grande es la ballena azul, que suele medir más de 30 m
de longitud, y los más pequeños (como algunas especies de musarañas,
ratones y murciélagos) no llegan a los 5 cm de largo, sin incluir
la cola.
 ANATOMÍA
La capa exterior de los mamíferos es la piel, un órgano
elástico y flexible que se renueva continuamente. Suele estar cubierta
por un pelaje más o menos espeso y cumple diversas funciones: protege ante
daños de tipo mecánico, evita la invasión de gérmenes
y regula la pérdida de calor y humedad del cuerpo. En muchos mamíferos,
el color de la piel o del pelo se confunde con el entorno donde habita el animal,
de manera que le ofrece camuflaje y protección frente a los depredadores.
Otras veces existe un gran contraste, lo cual favorece la comunicación
visual y proporciona información sobre la identidad de la especie, el género,
la edad o la posición jerárquica o social de un individuo. La piel
también funciona como un órgano sensorial y excretor, pues contiene
diferentes tipos de glándulas especializadas, como las glándulas
mamarias. Éstas son estructuras derivadas de glándulas dérmicas
y producen la leche de la que se alimentan las crías después de
nacer. Su existencia da nombre a toda la clase (clase Mamíferos). Su estado
de desarrollo es completo en todas las hembras adultas, y se encuentran en estado
rudimentario en la mayoría de los machos y de las hembras inmaduras.
Otras estructuras importantes de la piel son las glándulas sudoríparas.
Se hallan presentes en casi todas las especies de mamíferos terrestres,
aunque están ausentes en algunas, como son la rata topo de El Cabo o el
oso perezoso de dos dedos. Los mamíferos acuáticos (las ballenas,
los delfines y las vacas marinas, entre otros) carecen de glándulas sudoríparas.
Éstas se encuentran situadas en la base de los pelos, excepto en aquellas
regiones de la piel que bordean las membranas mucosas, como son las que rodean
los labios o las de los genitales; sin embargo, muchos mamíferos tienen
pocas de estas glándulas en estado funcional, tal y como sucede en los
gatos y perros, en los que sólo las glándulas de las plantas de
los pies son funcionales. Las glándulas sudoríparas tienen una importancia
fundamental en la regulación de la temperatura del cuerpo. Otro tipo de
glándulas presentes en los mamíferos son las sebáceas, que
producen una secreción grasienta útil para impermeabilizar el pelaje
(sobre todo en las especies acuáticas). Una modificación de aquéllas
origina otra clase de glándulas que se encargan de producir diferentes
tipos de olores: las glándulas odoríferas. El sentido del olfato
suele ser de vital importancia para muchos mamíferos y por lo tanto no
es de extrañar que estas glándulas estén situadas en casi
cualquier zona del cuerpo. Con los olores, los individuos se comunican entre ellos,
bien para atraer y mantenerse juntos (por ejemplo en la atracción sexual),
bien para separarse (por ejemplo el marcaje del territorio).
En cuanto a los sentidos de la visión y del oído, se puede comprobar
con facilidad que también tienen sus receptores específicos situados
en la piel. Todos los mamíferos tienen dos ojos y algunos poseen, en mayor
o menor grado, visión binocular o estereoscópica, que ayuda en la
percepción de la imagen y en la apreciación de la distancia: en
cada ojo se forma una imagen desde puntos de vista ligeramente distintos y ambas
se superponen para dar una única imagen al integrarse en el cerebro. Otra
característica del sentido de la vista es que la mayoría de los
mamíferos son casi ciegos en la apreciación del color, pues los
conos (que son las células nerviosas del ojo sensibles al color) son muy
escasos en número. Respecto al sentido del oído, la expresión
externa de éste lo constituye el pabellón auditivo u oreja, que
es un mecanismo de recepción y ampliación de las ondas sonoras,
las cuales serán transformadas en impulsos nerviosos para ser recibidas
por el cerebro. Al evolucionar los mamíferos, dos de los huesos que formaban
la articulación mandibular, el cuadrado y el articular, disminuyeron de
tamaño y fueron arrastrados al interior del oído medio para formar,
junto con el hueso llamado estribo, los huesecillos auditivos anteriormente mencionados;
el articular pasó a ser el martillo y el cuadrado se convirtió en
el yunque. En los mamíferos terrestres y arborícolas, las orejas
son estructuras bien visibles de constitución cartilaginosa, mientras que
en los mamíferos acuáticos, como por ejemplo las ballenas, son simples
orificios abiertos al exterior.
Los órganos internos de los mamíferos son los mismos tanto en la
forma más primitiva como en la más compleja. Todos los mamíferos,
al igual que las aves y algunos reptiles, tienen el corazón dividido en
cuatro cámaras, dos aurículas y dos ventrículos. Los glóbulos
rojos carecen de núcleo después del nacimiento. Por último,
el cuello consta de siete vértebras cervicales, con la excepción
de las vacas marinas y ciertas especies de perezosos y osos hormigueros.
 REPRODUCCIÓN
Todos los mamíferos tienen reproducción sexual,
que requiere la presencia de las células reproductoras sexuales (óvulos
en la hembra y espermatozoides en el macho) para realizarse; éstas son
las que contienen la información genética necesaria para que después
de la fecundación (unión entre estas dos células), se origine
un individuo completo con las características propias de la especie. Los
órganos donde se producen estas células se denominan gónadas;
las masculinas son los testículos y las femeninas los ovarios. Hay otras
estructuras que intervienen en la reproducción: en las hembras los oviductos
(canales que comunican el ovario con el útero), el útero (cavidad
donde se desarrolla el embrión) y la vagina (canal de recepción
del órgano copulador masculino); en los machos, el órgano copulador
o pene que, en comunicación con los testículos, se encargará
de transmitir los espermatozoides a la hembra a través de la vagina. En
el caso de los mamíferos actuales más primitivos (los monotremas,
que carecen de mamas y se reproducen por huevos), existe un oviducto conectado
a un ovario en cada lado del cuerpo; la parte superior corresponde al útero
y la inferior a la vagina de los demás mamíferos. Esta zona inferior
desemboca en un tracto que también recibe la orina de la vejiga y juntos
se abren a un orificio común, la cloaca. La transferencia de las células
sexuales masculinas a la hembra se realiza por una simple yuxtaposición
de las cloacas de ambos sexos. En el resto de los mamíferos dicha transferencia
tiene lugar por medio de la introducción del pene del macho en la vagina
de la hembra, proceso que se conoce con el nombre de cópula; después
de la fecundación del óvulo, el desarrollo embrionario ocurre en
una cavidad (útero), dentro del cuerpo de la madre. En el caso de los marsupiales,
el periodo de gestación dura entre 10 y 15 días, las crías
nacen en un estado prematuro y la mayoría de su crecimiento se realizará
en la bolsa marsupial que tiene su madre. La gran mayoría de los mamíferos
van a desarrollar una estructura especial llamada placenta, que consiste en una
envoltura a través de la cual se alimenta el feto en desarrollo y también
expulsa los productos de desecho. Las crías de mamífero nacen en
un estado que no es lo suficientemente desarrollado como para que lleven una vida
independiente, por lo que después del nacimiento recibirán los cuidados
maternos durante un periodo de tiempo que varía según las especies.
Véase Reproducción.
 HISTORIA EVOLUTIVA
Es muy probable que la aparición de los mamíferos
en la Tierra ocurriera al principio de la era mesozoica. En esta época
había un grupo de reptiles que poseían características de
mamíferos; eran muy frecuentes desde el periodo pérmico al triásico
y se conocen como el orden de los Terápsidos. Con el tiempo, dieron lugar
a distintas ramas evolutivas en las que fueron apareciendo rasgos típicos
de los mamíferos al tiempo que se entremezclaban con los reptilianos. Esto
sucedió hace unos 180 millones de años cuando declinaron dejando
una línea de descendientes que no resurgiría hasta pasados 100 millones
de años, durante los cuales los grandes reptiles predominaron en la Tierra.
Los primeros fósiles correspondientes de forma definitiva a un mamífero
fueron encontrados en rocas del jurásico.
Durante este periodo existían ya cinco órdenes distintos de mamíferos.
Uno estaba compuesto por mamíferos pequeños similares a los roedores,
que tenían características dentales típicas de estos animales,
pero se extinguieron durante el eoceno. Un segundo orden consistía en mamíferos
pequeños y carnívoros, con molares de tres cúspides y que
también se extinguieron antes de finalizar el eoceno. El tercer grupo estaba
formado por mamíferos del tamaño de una rata o un topo; tenían
un régimen alimentario insectívoro y casi con toda seguridad los
podemos identificar como los antecesores de los mamíferos actuales. Tras
la desaparición de los grandes reptiles al final de la era secundaria (el
mesozoico), esta línea evolutiva se desarrolló con éxito
durante todo el periodo terciario, que se conoce por este motivo como edad de
los mamíferos.
No hay restos fósiles que representen a los monotremas. Los primeros fósiles
de marsupiales y mamíferos placentarios fueron encontrados en rocas que
datan del periodo cretácico. Parece ser que los marsupiales no tuvieron
éxito en la competición con los placentarios y, al principio del
eoceno, sólo estaban representados por la familia del oposum (o zarigüeyas)
en Norteamérica, por varias familias en Sudamérica y por otras tantas
en Australia. Los fósiles más primitivos que se conservan de los
placentarios se encontraron en el oeste de América del Norte y en Europa
occidental; parece que este grupo se originó a finales del periodo cretácico
y, según indica el registro fósil, se extendió después
con rapidez durante el cenozoico para formar el grupo actual de los mamíferos.
Los insectívoros, grupo considerado como el orden más primitivo
de mamíferos placentarios, son muy similares en aspecto a los primeros
fósiles de placentarios.
 DISTRIBUCIÓN
La gran mayoría de los mamíferos son animales
terrestres y se han adaptado a vivir en una amplia variedad de hábitats
distintos; se pueden encontrar mamíferos en desiertos, en tundras, en montañas
o en bosques de la selva húmeda tropical. Dos órdenes de mamíferos
placentarios y algunos géneros de un tercer orden, son acuáticos.
Los monotremas están restringidos en su distribución a Australia,
Tasmania y Nueva Guinea. Los marsupiales son dominantes en las mismas regiones
que los monotremas, pero dos grupos de aquéllos son originarios del continente
americano. Dos órdenes de mamíferos placentarios, los Quirópteros
y los Roedores, están representados en todos los continentes, excepto en
la Antártida. Los placentarios que existen en Australia son unas pocas
especies de ratas, el perro salvaje o dingo y algunos murciélagos; el dingo
es muy probable que fuera introducido por el ser humano.
Los primates son originarios de las regiones tropicales y subtropicales. Los insectívoros,
los conejos, las liebres, los picas y los artiodáctilos se encuentran en
todos los continentes, excepto Australia y la Antártida; los perisodáctilos
son originarios de Eurasia, África y Sudamérica. Los perezosos,
los armadillos, los osos meleros y los osos hormigueros sólo se encuentran
en el continente americano. Los colugos están restringidos a la península
Malaya, Indonesia, Borneo y el archipiélago de las islas Filipinas. Los
pangolines se distribuyen en África y Asia. Los oricteropos son exclusivamente
africanos. Dos especies de dos órdenes, los elefantes y los damanes, viven
en Asia y África.
Clasificación científica: existen diferentes formas de clasificar
a los mamíferos. Una de las más habituales es aquella que divide
la clase de los Mamíferos (cerca de 4.600 especies vivas), en tres subclases:
la de los Prototerios o mamíferos que ponen huevos (véase Monotrema);
la de los Metaterios, mamíferos marsupiales (véase Marsupial); y
la de los Euterios o mamíferos placentarios. Los monotremas incluyen a
los equidnas y a los ornitorrincos. El grupo de los marsupiales incluye al oposum
del continente americano y a muchos mamíferos australianos, como los canguros
y los coalas.
Los mamíferos placentarios comprenden la mayoría de las especies
de mamíferos y suelen dividirse en 17 órdenes: 1) Insectívoros,
formado por mamíferos de tamaño pequeño como las musarañas,
los topos, los tenrecs y los erizos; 2) Dermópteros, cuyos únicos
representantes son los colugos; 3) Quirópteros, son los murciélagos;
4) Carnívoros, que comprende a los félidos, los vivérridos
(ginetas, civetas y mangostas), los cánidos (perros, zorros, lobos y coyotes),
las hienas, los mapaches, los osos, los mustélidos (comadrejas, martas,
nutrias, tejones y mofetas) y los pinnípedos (focas, leones marinos y morsas);
este último grupo en ciertas clasificaciones constituye un suborden dentro
de los carnívoros; 5) Macroscélidos, son las musarañas elefante;
6) Primates, que incluyen a las musarañas arborícolas o tupayas,
a los lemures, a los loris, a los tarseros, a los monos, a los simios y a los
humanos; 7) Edentados, formado por los armadillos, los perezosos y los osos hormigueros;
8) Folidotos, los pangolines; 9) Tubulidentados, los oricteropos; 10) Roedores,
compuesto por las ardillas, los castores, las ratas de abazones, los ratones,
las ratas, las ratas topo, los lirones, los jerbos, los puercoespines, los conejillos
de indias y las chinchillas; 11) Lagomorfos, que incluye a los conejos, las liebres
y las picas; 12) Sirénidos, los manatís y los dugones; 13) Cetáceos,
las ballenas, las marsopas y los delfines; 14) Hiracoideos, los damanes; 15) Artiodáctilos,
que incluye a los cerdos, los hipopótamos, los camellos, las llamas, los
tragúlidos, los ciervos, las jirafas, los berrendos, el ganado vacuno,
los antílopes, las cabras y las ovejas; 16) Perisodáctilos, que
está formado por los caballos, los rinocerontes y los tapires, y 17) Proboscídeos,
los elefantes.
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